domingo, 10 de julio de 2011

Falso Pensamiento

Desde que un individuo nace es sometido a situaciones condicionadas y al mismo tiempo adaptadas para su aprendizaje, claro, solo si es beneficioso para él. Estas situaciones pueden ser incorporadas por la cultura, educación, creencias, religión; que todos somos inmiscuidos incluso antes de ser capaces de sentir y razonar en qué clase de realidad vivimos. De todo esto, sacamos como conclusión que cada uno de nosotros somos “víctimas inconscientes” de nuestro entorno social al que pertenecemos de forma activa. Es por esa razón que cada persona actúa de acuerdo a las normas que su sociedad impone, con esto quiero decir que existen dos formas de adaptarse a las reglas, unos es seguirlas y el otro es evadirlas; si se dan cuenta, en términos generales todo gira alrededor de las normas. Los paradigmas son creados para asegurar la existencia de la sociedad como mecanismo o institución. Pero son estos modelos los que causan un efecto directo al pensamiento, relacionado con toda clase de decisiones que a futuro influenciarán en su existencia.

Los modelos sociales usan como primer súbdito a las creencias, estas se fundamentan en la fe idealizada que se utiliza para el beneficio de alguna institución, donde la verdad es absoluta y por la falta de pensamiento lógico lo tomamos como real. Esto no llega a las personas de forma individual, sino que se colectiviza formando un sistema, de tal modo que al ser considerado verdadero su consecuencia inmediata es que debe ser enseñado en los centros educativos, instruyendo que los sentimientos, emociones o pasiones son superiores a la lógica y la razón, para que se siga imponiendo a la sociedad como dominante.

Estos paradigmas son impuestos como coherentes y con significado a cada uno de los individuos, es por eso que cuando se establece una norma, las personas no son capaces de optar a favor o en contra de ese sistema. Causando que las sociedades estén formadas por seres que creen en una verdad no fundamentada por la razón, más bien impuesta y lo más triste, considerada como legítima. La consecuencia de esto es que las personas disminuyen sus capacidades para adaptar la realidad a sus creencias, sin darle la mínima oportunidad a la razón, es como alguna vez leí “el paradigma ciega e impone una verdad aparente”

La secuela próxima es que el ser humano aumentó su egocentrismo, y cree ser la especie dominadora que es el único merecedor de sobrevivir, actuando como el poseedor de vivir, modificando el medio natural y utilizando a los “no racionales” como medios para ese fin. Es ahí donde el paradigma tiene su error, hace creer que las demás especies son solo instrumentos para satisfacer sus necesidades, que debemos excluirlas a la hora de priorizar la existencia y no se dan cuenta que la flora y fauna conviven junto a él y no para él.

Los paradigmas tienen una base muy fuerte en la actualidad, puesto que se enseñan desde la niñez y al alcanzar edades mayores se interiorizan creando su identidad, a tal medida que el individuo jamás abandonaría sus creencias, al menos que sea por una revolución o una ordenanza suprema que lo prohíba, porque esas creencias funcionan a su favor.

Gracias a los paradigmas, los sujetos son manipulados de tal manera que obedecen al beneficio de otros, mientras sigan teniendo esa forma irracional de pensar, dándole mayor importancia a cosas secundarias y no intentar darle el lugar prioritario a la razón, seguirán las creencias y la falsa forma de pensar será la que nos conduzca al exterminio del ser.

Incluso mi forma de pensar puede estar siendo manipulada por algún sistema superior, al menos intento desligarme de esos paradigmas, ¿o creer esto es también parte del paradigma que me fue impuesto?

viernes, 20 de mayo de 2011

¿Quiénes son los humanistas y para qué sirven?


Como todos sabemos, el humanismo nació de la reacción en contra del psicoanálisis y el conductismo. Tratando de darle un nuevo nivel al ser humano, ya no tratarlo como objeto cuantificable o como ente lleno de patologías; sino analizarlo de una forma más “humana”, en donde se le considere como un todo. La idea fue buena, pero sus seguidores la desvirtuaron.

Si hubiera conocido al humanismo en sus inicios, quizá sería uno de sus representantes, pero como la conozco ahora, me da vergüenza escribir de ella. El humanismo no tiene una base teórica con sólidos fundamentos, se basa netamente en experiencia y  la concepción que tienen del ser humano es muy espiritual, donde el hombre es “la creación perfecta” de la naturaleza por lo tanto busca la perfección o como ellos lo llaman, la  “superación”.

sábado, 14 de mayo de 2011

El síndrome de la mano ajena

¿Te imaginas que una de tus manos tuviese vida propia? ¿Qué ocurriría si, tras abotonar tu camisa con una mano, la otra de repente comenzase a deshacer todo el trabajo? ¿Y si agredieses a alguien con ella? Este es el caso de las personas que padecen una enfermedad rara, poco común, pero que puede hacer de sus vidas un infierno. Se trata del síndrome de la mano ajena.

Este trastorno se entiende desde la neurología como resultado de una lesión del lóbulo frontal, involucrado de lleno en muchas de las funciones relacionadas con la iniciación y planificación del movimiento voluntario. La persona expresa así que la mano no le pertenece, como si no fuera propia de su cuerpo.

En los pocos casos que hay descritos, las personas que lo padecían parecían hacer cosas contradictorias, cada una con una mano, como si se tratase de una constante lucha entre dos acciones sin saber muy bien cuál querían hacer realmente. Por ello, en ocasiones se plantea que existe una competición de voluntades, un enfrentamiento entre lo consciente y lo inconsciente, entre lo que se quiere o no se quiere hacer.

Aunque parece claro que es el daño cerebral el que ocasiona el síndrome, y que áreas como el cuerpo calloso, la corteza premotora o la suplementaria están involucradas en el problema, no podemos evitar apuntar una pequeña relación hipotética entre el tipo de comportamiento que parece hacer “la mano con vida propia” y uno de los mecanismos de defensa descritos por Freud: la formación reactiva.
La formación reactiva nos habla de una forma que tenemos los humanos de defendernos ante aquellas cosas inasumibles conscientemente, las cuales reprimimos y expresamos de forma opuesta a la “real” puesto que de otro modo seríamos reprendidos por la sociedad. Es el caso de aquellos que manifiestan un afecto excesivo ante alguien cuando en verdad existe odio, de los que parecen enorgullecerse de su homofobia para ocultar su verdadera inclinación homoerótica o de las madres que sobreprotegen a sus hijos para no admitir el rechazo que sienten hacia ellos.

El caso es que en el síndrome de la mano ajena parece como si una parte de nuestro inconsciente estuviese expresando lo que realmente desea, mientras que la otra (la mano sana) ejemplificaría la censura, lo esperable, lo deseable. ¿Significa esto que las estructuras cerebrales que hemos mencionado actuarían de algún modo como una barrera, cuyo daño daría acceso a contenidos más o menos inconscientes? Desde luego, los lóbulos frontales son los más modernos filogenéticamente, de manera que sólo lo poseen los animales más complejos como los vertebrados y en especial los homínidos.

¿Estará haciendo la mano ajena lo que de verdad deseamos hacer? Ahí os dejamos la reflexión…

¿Qué es la locura?

El término locura resulta bastante común en nuestra jerga popular. De hecho, muchas veces antes de pararnos a pensar qué le ocurre realmente a una persona que parece hacer gestos extraños o que está “hablando sola”, recurrimos a la tan conocida expresión “ese está loco” Sin embargo, aún en nuestros días, nadie parece tener claro qué significa esta palabra, o al menos qué trastornos engloba.
En general, la palabra locura se ha venido utilizando para clasificar a aquellas personas que mostraban comportamientos desviados de las normas sociales. En este caso, desviarse de la norma se entendería como salirse un poco de lo que la mayoría de las personas hacen o piensan, de su forma de entender y relacionarse con el mundo. Pero, ¿quién nos dice que en la normalidad no hay un punto de locura? ¿Hay alguien completamente normal o que sea el prototipo perfecto de la normalidad?
Sigamos. El vocablo “locura”, por tanto, estaría muy relacionado con el término delirar (del latín delirare, salirse del surco recto). Eran entonces aquellos que oían voces, que realizaban actos extraños o que razonaban de una forma poco común, los que eran catalogados como locos, y era casi mejor no acercarse a ellos.
Desde nuestro punto de vista, es obvio que se han descrito multitud de trastornos mentales, cada uno de ellos con sus respectivos síntomas y su determinado grado de gravedad. Sin embargo, aunque se ha tendido a relacionar a la esquizofrenia con la locura, tampoco parece del todo claro que esto sea así. Simplemente, parece que sus dramáticas y vistosas manifestaciones son las que nos acercan más a hablar de estas personas como “locas”, aunque si volvemos a la definición de locura como propia de aquella persona cuya conducta o sus pensamientos se salen de lo normal, parece ser que muchos más individuos estarían "metidas en el saco". Así, las personas gravemente deprimidas, las tremendamente ansiosas, las que padecen fobias o incluso las que sufren de insomnio también deberían ser etiquetadas de locas ¿no? Al fin y al cabo solo pequeños porcentajes de la población componen estos grupos en relación al resto de personas que no las padecen.
Un detalle más. Muchos artistas de la talla de Salvador Dalí o Leonardo Da Vinci también fueron considerados por muchos como locos. Su aportación creativa a la sociedad fue incuestionable, pero aún así no parecían resultar del todo cuerdos. Este hecho llama la atención, el pensamiento creativo se asocia en cierto modo a lo que entendemos por locura.
Lamentablemente, la idea de llamar loco a cualquier persona que plantee ideas nuevas, que sea capaz de dar nuevos usos a las cosas o que muestre esperanzas en proyectos que para la mayoría parecen absurdos, está muy extendida entre nosotros. Es como si de algún modo no se nos permitiera soñar, luchar o innovar, como si salirse de “lo que todo el mundo hace, o piensa” fuera cuanto menos estúpido o una mera fantasía.
El caso es que, sea como fuere, las etiquetas que ponemos a los demás no deberían existir. Aunque algunas personas puedan padecer esquizofrenia, depresión o trastornos de la personalidad, lo que realmente hace de ellas personas trastornadas no es más que la limitación y el daño real que les causa la enfermedad en su día a día. Por eso, quizá no deberíamos menospreciar lo que estas personas están dispuestas a aportarnos, o al menos no caer en el error de catalogarlas como "locas". Al fin y al cabo, como dice el famoso refrán, “de poetas y de locos, todos tenemos un poco…”

Estudio relaciona menor educación con envejecimiento más rápido

Investigadores de Gran Bretaña y Estados Unidos examinaron la longitud de secciones del ADN conocidas como telómeros en alrededor de 450 personas que formaron parte de un estudio de salud a largo plazo y hallaron que aquellas con peor calificación educativa tenían telómeros más cortos, lo que sugiere que envejecerían más rápido.
Los telómeros son secciones del ADN que cubren las extremidades de los cromosomas y los protegen del daño y de la pérdida de funciones celulares asociadas con el envejecimiento. Telómeros más cortos serían un indicador de envejecimiento más veloz.
"La implicancia clave de este estudio es que respalda uno de los principales mensajes que pueden obtenerse de los estudios a largo plazo: que las experiencias de uno al comienzo de la vida pueden tener influencias importantes en la salud", dijo Stephen Holgate, del Consejo de Investigación Médica de Gran Bretaña, que financió parcialmente el trabajo.
Holgate indicó que como con toda investigación observacional, fue difícil establecer las causas últimas de los hallazgos, pero añadió que el estudio brinda evidencia "de que ser educado a un mayor nivel puede beneficiarnos más que el mercado de trabajo solamente".
Los participantes del estudio fueron divididos en cuatro grupos según su nivel educativo: aquellos sin calificación alguna; los que habían abandonado la educación formal después de los exámenes cercanos a los 16 años de edad; quienes habían dejado los estudios tras los exámenes cercanos a los 18 años de edad; y quienes obtuvieron título universitario o terciario.
La investigación fue publicada el miércoles en la revista Brain, Behavior and Immunity.
Los resultados mostraron que las personas con menores logros académicos tenían telómeros más cortos, lo que indica que envejecerían más rápido, y el estudio también ofreció evidencia fuerte de que esto no se ve afectado por el estatus social y económico más adelante en la vida, como se creía anteriormente, señalaron los investigadores.
"Sabemos por investigaciones previas que las personas de contextos pobres son propensas a envejecer más velozmente", dijo Andrew Steptoe, profesor de psicología de la Fundación Cardíaca Británica, otro patrocinador del estudio.
"La educación es un indicador de clase social que las personas adquieren temprano en la vida, y nuestra investigación sugiere que es la exposición a largo plazo a las condiciones de un estatus menor lo que promueve un envejecimiento celular acelerado", añadió Steptoe.

sábado, 16 de abril de 2011

¿Cómo podemos combatir la procrastinación?

La procrastinación es el hábito de aplazar las cosas que deberíamos hacer, enredándonos en tareas menos importantes o incluso gastando nuestro tiempo deliberadamente en cosas que nos obligamos a creer que son más perentorias. No es exactamente pereza: es buscarnos trabajos menos pesados para evitar los pesados, y así justificar que estamos muy ocupados para ocuparnos de ello. La técnica para combatirla la descubrió la psicóloga Bluma Zeigarnik, mientras estaba tomando un té en una cafetería de Viena. Allí observó que los camareros recordaban fácilmente los pedidos de los clientes cuando éstos pedían la cuenta. Pero, tras pagar la cuenta, si al cliente preguntaba algo al respecto unos minutos después, entonces al camarero le costaba recordar lo consumido.

Es decir, al pagar, el camarero parecía borrar el pedido de su mente.
Zeigarnik, inspirada, regresó al laboratorio para probar su idea.
Pidió a varias personas que realizaran algunas tareas sencillas (como apilar fichas o meter juguetes en una caja), pero, en algunos casos, detuvo a los participantes antes de que acabaran ciertas tareas. Al final del experimento, pidió a los participantes que describieran las tareas realizadas. Como en su observación de los camareros, Zeigarnik descubrió que las tareas sin finalizar quedaban grabadas en la mente de las personas y, por tanto, eran más fáciles de recordar.
Al iniciar cualquier tarea, nuestra mente experimenta una especie de ansiedad psíquica. Al concluirla, nuestra mente se relaja. Pero si no la concluimos, nuestra mente inquieta continúa importunando hasta que se termina lo iniciado.
¿Cómo podemos aplicar esto para combatir la procrastinación? Como lo que de verdad nos abruma es realizar la tarea pesada, lo que podemos hacer es persuadirnos de que sólo llevaremos a cabo esa tarea durante unos minutos. Sólo unos minutos no hacen daño a nadie. A menudo, entonces, sentiremos la necesidad de seguir con ella hasta acabarla.
Las investigaciones demuestran que la regla de “sólo unos minutos” es muy eficaz para vencer la procrastinación y puede ayudar a terminar las tareas más arduas.
Así que ya sabéis: si tenéis una lista pendiente de cosas que nunca hacéis, no os planteéis hacerlas, simplemente dedicad unos minutos a una de ellas. Sin daros cuenta, la habréis acabado. Si de todos modos eso tampoco os funciona, entonces ¡bienvenidos al elitista club de los procrastinadores premium!

fuente:  http://www.xatakaciencia.com/psicologia/como-podemos-combatir-la-procrastinacion

Probando la plasticidad del cerebro humano con una babosa llamada 'Aplysia'

Nuestras conexiones sinápticas no son estáticas. Cambian y se modifican según las experiencias que tengamos, hasta niveles que no se creían posibles. Una de las manifestaciones más evidentes de esta propiedad se la debemos a una babosa.
La babosa era el sujeto experimental del biólogo Eric Kandel, allá por la década de 1970. Era una babosa marina llamada Aplysia. ¿Por qué una babosa marina? Porque poseen sistemas nerviosos sencillos y células nerviosas grandes. Kandel ganaría un Premio Nobel por su trabajo.
Lo que descubrió fue que si se tocan las branquias de una babosa, aunque sea un poco, las branquias se retraen de forma inmediata, como un acto reflejo. Pero si se tocan repetidamente, sin causar daño, entonces este instinto dejará de manifestarse.

La babosa se habitúa al contacto y aprender a hacerle caso omiso. Examinando los sistemas nerviosos de las babosas, Kandel descubrió que “este cambio de comportamiento aprendido venía acompañado por un progresivo debilitamiento de las conexiones sinápticas” entre las neuronas sensoriales que “sienten” el contacto y las neuronas motrices que le indican a la branquia que se retraiga.
Después de este toqueteo continuo de branquias (unas 40 veces), sólo el 10 % de sus células sensoriales mantienen vínculos con las células motrices, cuando lo habitual es que el 90 % de las neuronas sensoriales de sus branquias tengan conexiones con las neuronas motrices.
Es decir, con unos pequeño entrenamiento, se producen cambios grandes y duraderos en las sinapsis.
Esta plasticidad de nuestras sinapsis armoniza dos filosofías de la mente que hace siglos estaban en conflicto: el empirismo y el racionalismo. Según los empiristas, como John Locke, la mente con la que nacemos es una pizarra en blanco, una tábula rasa. Todo lo que sabemos proviene de nuestras experiencias, de lo que aprendemos mientras vivimos. Dicho en términos más familiares, son producto de la cultura, no de la naturaleza. Según los racionalistas, como Immanuel Kant, nacemos con una “plantilla” mental incorporada que determina la forma en que percibimos e interpretamos el mundo. Todas nuestras experiencias se filtran a través de estas plantillas innatas. Predomina la naturaleza.
La babosa revela que ambos puntos de vista son correctos y se complementan entre sí.

 fuente: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/probando-la-plasticidad-del-cerebro-humano-con-una-babosa-llamada-aplysia

sábado, 8 de enero de 2011

Sueños

1º teoría: La actividad psíquica, por su parte disminuye mientras dormimos.
2º teoría: Mientras dormimos la actividad psíquica no duerme.
3º teoría: Hay que definir al sueño sin recurrir al estado de vigilia.

- Mecanismos Psicológicos del Sueño
  • La transformación de la representación en alucinación: los sueños reemplazan los pensamientos en imágenes.
  • La dramatización o puesta en escena: el sueño no se contenta con presentar imágenes independientes unas de otras, sino que las organiza, los escenifica.
  • La ausencia del control voluntario: En el sueño nos encontramos en un estado en el que padecemos unas representaciones contra las que no somos capaces de actuar conscientemente.
- Las fuentes psicológicas del sueño
  • Los sucesos recientes.
  • los sucesos insignificantes
  • los recuerdos de la infancia
- Freud: La estructura del sueño
  • El doble del sueño: contenido latente y contenido manifiesto. Donde el contenido latente es un producto de un sistema de pensamientos lógicos. Estos pensamientos del sueño contendrán los deseos del sujeto, expresados a modo de fantasmas, así como toda clase de anhelos mas o menos confesados por su conciencia.
  • El sueños, cumplimiento de un deseo: Se puede demostrar que hasta los mismos sueños penosos o las pesadillas no eran otra cosa que los travestís de un deseo.
El sueño para freud: un mecanismo con 4 engranajes
  1. La condensación: El sueño tiene que producir unas intensidades mas fuertes que las que se dan en la forma de pensar propia de la vigilia. se hace evidente porque se forma las personalidades colectivas (un personaje tiene características de varios individuos). Se da la doble impresión de conocido y extraño. También se da la condensación en palabras o nombres.
  2. El desplazamiento: Un ejemplo seria si en algún sueño se presenta la siguiente imagen: "la risa convulsiva sustituye al llanto y sollozos"
  3. los procesos de figuración: El sueño está compuesto fundamentalmente por imágenes. es posible pasar de un pensamiento abstracto a ese lenguaje gráfico, o cómo hablaba el sueño. El sueño habla por omisión, suprimiendo todo cuanto suponga relación lógica o conjunción entre los pensamientos.
     Medios que usa el sueño para su puesta en escena:
  • Para expresar las relaciones lógicas existentes entre distintos pensamiento, el sueño recurre a la simultaneidad. Unirá esos elementos en una serie de sucesos. Es factible delimitar las secuencias.
  • Las relaciones de causalidad se expresan bien, el sueño prólogo representará la proposición subordinada y el principal la proposición asimismo principal.
  • El sueño no expresa la alternativa (ya...o...) sino que da el mismo valor a los distintos miembros de disyunción. los presenta en secuencia o simultáneamente.
  • El sueño da la impresión que ignora el no; no conoce la oposición ni la contradicción. Se da el proceso llamado "denegación".
  • Cuando veo que en el sueño no surjo yo, sino alguna persona extraña, debo suponer que mi yo se encuentra oculto tras dicha persona, merced a la identificación. En los sueños, somos uno y múltiples; proyectamos sobre el otro nuestros propios rasgos personales y nos apropiamos de los suyos. La identificación es uno de los procesos mas generalizados del inconsciente.
4.  La elaboración secundaria: hemos descrito una serie de procesos que le confieren al sueño su apariencia extraña o absurda. Pero, al despertarnos tenemos la sensación de haber tenido un sueño coherente y bien pensado. Freud llamo a este proceso elaboración secundaria. Es el lado positivo de la censura. Su causa es similar al de la vigilia que quitara al sueño su apariencia absurda para convertirlo en algo coherente. Gracias a este proceso se puede entender por que algunos contenidos son mas claros y otros permanecen confusos.

viernes, 31 de diciembre de 2010

La Neuroética


Los avances en la tecnología de formación de imágenes del cerebro ha hecho posible un amplio desarrollo en esta área de conocimiento, a pesar de los inconvenientes éticos que pueden generar los métodos de investigación, que llevan a plantear problemas morales a veces inaceptables.
La Neurociencia se ocupa del estudio del Sistema nervioso central y periférico y la Neuroética, que proviene de ella, es la moral aplicada al estudio del cerebro, considerado el órgano base de la identidad, de la responsabilidad y de las funciones superiores.
Las primeras investigaciones anatómicas del sistema nervioso central comienzan con Thomas Willis (1621-1675) científico identificado con el dualismo cartesiano que divide el cuerpo del alma y supone el estudio separado de cada parte del hombre, para que juntas lo representen.
Willis localiza determinadas funciones mentales en regiones específicas del encéfalo y en siglo XIX se convierte en el precursor de la controversia entre los que estaban a favor de las localizaciones y los que se oponían a ellas.
Franz Joseph Gall (1758-1828) por su parte, sostenía que la forma del cráneo mostraba el diferente desarrollo de las estructuras cerebrales, responsables de sus funciones específicas.
En cambio, Marie Jean Pierre Flourens (1794-1867) no le otorgaba importancia al lugar sino a la porción de cerebro involucrada.
Mientras tanto, los datos objetivos de los registros ponían en evidencia la influencia de ciertas lesiones cerebrales en el comportamiento.
El conocido caso de Phineas Gage, resulta ser un ejemplo de la tesis reduccionista, además de los descubrimientos sobre el lenguaje de Paul Pierre Broca y Karl Wernicke.
Gage era un capataz del ferrocarril de Nueva Inglaterra que debido a un accidente que le destrozó parte de la cara y del cráneo, perdió una porción de la corteza prefrontal.
Sin embargo, a pesar de la gravedad de sus lesiones, no experimentó ningún problema sensorial ni motor, pero su comportamiento cambió radicalmente, porque habiendo sido un hombre bondadoso y generoso se convirtió después del accidente en alguien malhumorado, hosco y malhablado.
Broca había señalado a la circunvolución frontal inferior del lóbulo frontal como la región de la corteza cerebral responsable del habla.
Bernard Baertschi piensa que la neuroética se tiene que ocupar de en qué medida influyen las emociones en las decisiones morales, la responsabilidad y la libertad de una persona ante el determinismo cerebral; además, del control de los estados mentales por medio de las técnicas de neuroimagen y la neuropotenciación y de los tratamientos adecuados con psicofármacos.
Forman parte también de este campo los implantes cerebrales, las interfaces máquina-encéfalo, y las bases neuronales del comportamiento y de la conciencia.
A través de la historia de la filosofía, cada época ha tenido su ética. Kant por ejemplo propuso el deber como guía de moralidad; el siglo XIX se caracteriza por el utilitarismo como sinónimo de felicidad para todos; y en el siglo XX la bioética se coloca en primer lugar y aparece el informe Belmont con los cuatro principios que deberán regir, las investigaciones sobre humanos, la relación con el médico, el derecho a la autodeterminación, y la no maleficencia, principio de beneficencia y justicia.
En el siglo XXI llega la Neuroética, o sea la ética de la Neurociencia centrada en la ética de la práctica médica que integra el conocimiento neurocientífico con el pensamiento ético y social.
La Neurociencia de la ética está basada en la Neurofilosofía, que es la que indaga sobre las bases neurológicas del conocimiento moral, o sea qué es lo que ocurre en el cerebro cuando se trata de decisiones morales.
Para un kantiano, este proceso ocurre en la zona frontal del cerebro; para un utilitarista se trata de la activación de las partes prefrontales, límbicas y sensoriales y para un aristotélico es la actividad coordinada de todo el cerebro.
El criterio para determinar el fin de la vida, es una cuestión capital en el avance de las neurociencias. Actualmente se adopta el criterio cerebral, o sea que la muerte se produce cuando el cerebro, inclusive el tallo cerebral deja de funcionar; sin embargo, aún no queda descartada la posibilidad de la manipulación del hombre gracias a estos avances.
Fuente: “De la Neurociencia a la Neuroética”, José Manuel Giménez Amaya, Sergio Sánchez-Migallón. “Investigación y Ciencia-Mente y Cerebro”, numero 43, Neuroética, Luis Alonso.


 escrito por: Malena Lede

Los ateos, liberales y monógamos tienen un coeficiente más elevado

CNN — Las tendencias, políticas, religiosas y sexuales son un indicio de inteligencia, afirma un estudio de la Escuela Londinense de Ciencia Económica y Política.
El psicólogo evolucionista Satoshi Kanazawa relacionó información sobre esas conductas con el coeficiente intelectual (IQ) y encontró que, en promedio, las personas que se dijeron ateos y liberales, tenían un IQ más alto.
Los participantes que se declararon ateos tenían un IQ promedio de 103 puntos en la adolescencia, mientras los adultos que se dijeron religiosos, tuvieron un promedio de 97, encontró el estudio.
Este resultado aplicó también para la exclusividad sexual, pero sólo en los hombres. Esto quiere decir que los hombres que se relacionan sexualmente con una sola pareja, tienen un coeficiente más elevado.
Las diferencias en el IQ –que no son determinantes aunque tampoco insignificantes- son del orden de seis a once puntos y muestran cómo se desarrollan ciertos patrones de identificación con alguna ideología, y cómo cambia el comportamiento de las personas con ello.
Los datos no deben ser utilizados para estereotipar o crear prejuicios sobre las personas, dicen los expertos.
La razón de este resultado es que todas esas tendencias van en contra del pasado evolutivo del ser humano. En otras palabras, ninguno de estos rasgos habría sido benéfico para nuestros ancestros, pero podrían estar asociados a una inteligencia mayor.
“Adoptar algunas nuevas y evolucionadas ideas tiene que ver con el avance de las especies”, dijo James Bailey, catedrático de la universidad George Washington.
“Incluso tiene mucho sentido que las personas más inteligentes –que parecen tener mayor poder intelectual- son quienes las hacen avanzar”.
Agregó que estas preferencias podrían ser un deseo reprimido de mostrar superioridad o elitismo, lo cual también está relacionado con el coeficiente. De hecho, adherirse a filosofías poco convencionales –como el liberalismo y el ateísmo- pueden ser una forma de “decir a los demás que eres muy listo”, dijo.
El estudio analizó una larga muestra del Estudio Nacional Longitudinal de Comportamiento Adolescente. Los entrevistados tenían entre 18 y 28 años entre los años 2001 y 2002. Otra fuente del estudio fue la Encuesta Social General de los Estados Unidos.
Monógamos, ¿más listos? Sólo los hombres
Kanazawa descartó que una inteligencia superior o inferior tuviera que ver con la monogamia en las mujeres. Esto tiene sentido si vemos que, el tener una sola pareja, ha sido un comportamiento tradicionalmente femenino desde hace miles de años; por lo que esta exclusividad no es nada nuevo.
Para los hombres, por otra parte, la monogamia va en contra de su “deber” evolutivo, que les indica que deben “esparcir su semilla” con múltiples parejas.
En cambio, las mujeres necesitan de una pareja estable que les provea de recursos, considerando que pasan nueve meses embarazadas y varios años cuidando de hijos pequeños.
Mentes libres de dogmas
La religión, según esta teoría, no ayudó exactamente a la gente a sobrevivir o reproducirse, pero las ha ayudado a cuidarse al volverlas “paranoicas”, dice Kanazawa.
Por ejemplo: asumir que un ruido lejano es señal de una amenaza, ayuda a los humanos a prepararse para el peligro.
“La paranoia ayuda a la vida, y si los humanos son paranoicos, se vuelven más religiosos y ven las manos de Dios en todas partes”, asegura el investigador.
El ateísmo “permite cuestionar y especular sobre la vida sin preocuparse por los dogmas de una religión”, afirmó el profesor Bailey.
“Históricamente, todo lo que es nuevo y diferente es visto como una amenaza en términos de las creencias religiosas, pues casi todas las religiones se basan en la permanencia”, apuntó.
Liberales, más generosos
El estudio recoge el concepto estadounidense de ‘liberal’, en comparación con un conservador, al margen de tendencias políticas, como el aborto y los derechos de los homosexuales.
“Los liberales suelen preocuparse más por personas totalmente ajenas a ellos, mientras que los conservadores sólo muestran preocupación por quienes les son afines”, explicó el catedrático.
Considerando que nuestros ancestros tuvieron un agudo interés en la supervivencia de su descendencia, la postura conservadora sigue la línea de la evolución, más que la liberal, afirma Kanazawa. “Es antinatural en los seres humanos el preocuparse por los extraños”, dijo.
El estudio encontró que los adultos jóvenes que dijeron ser más conservadores tienen un coeficiente promedio de 95, en comparación con los que se dijeron “más liberales”, que tuvieron un promedio de 106.
La preocupación de los conservadores por sus seres más cercanos encaja también con la necesidad de mantenerse a salvo, en contraste con la tendencia de los liberales por aventurarse hacia lo desconocido, afirmó Bailey.
No obstante, ninguna de estas tendencias es evidencia de que la evolución de la especie humana esté condicionada a esas ideas, advirtió Kanazawa.
“Las personas más inteligentes tienen menos hijos, así que salirse de la trayectoria (de conservación de la especie) es algo que no va a suceder”, concluyó.

 

domingo, 5 de septiembre de 2010

Los 7 pecados de la Memoria



“Los 7 pecados de la memoria” es el título del libro de Daniel Shacter especialista en Psicología por la Universidad de Harvard. En Depsicología hablamos del fascinante libro de D. Shacter “ Los 7 pecados de la memoria
La neuropsicología ha descubierto que la memoria no es solo vital para recordar el pasado, lo es también para que pueda existir el futuro.  Cuando imaginamos lo que está por ocurrir activamos exactamente las mismas zonas del cerebro que cuando estamos recordando cosas pasadas.
Hoy sabemos que hay regiones cerebrales importantes para el almacenamiento de cierto tipo de información. Pero sin embargo el recuerdo de una determinada experiencia concreta está compuesto de fragmentos de información que nuestro cerebro no guarda “en un mismo lugar”, sino en diferentes lugares del cerebro”.Cuando recordamos nuestro cerebro recupera esos fragmentos de información desde las diferentes lugares y los une para darnos ese recuerdo.
Daniel Shacter autor del libro “Los 7 pecados de la memoria”,  ha estudiado los mecanismos de la memoria. Valiéndose de técnicas de neuroimagen de experimentos psicológicos. En su libro nos cuenta como, la memoria no es tan fiable en los detalles,  nuestra memoria puede engañarnos.
Existen dos tipos de  memoria.
  • Memoria episódica: Recuerda detalles de sucesos, experiencias vividas
  • Memoria Semántica: Se  encarga de archivar nuestros conocimientos lo que hemos ido aprendiendo.
Los 7 pecados de la memoria Daniel Shacter: Los 3 primeros les llama “Pecados por omisión”. A partir del 4º les llama “pecados por comisión”
  1.  Nuestra memoria se debilita con el paso del tiempo. A mayor uso de la memoria, del conocimiento y de la experiencia mejor será el grado de memoria. Lo que no se usa  se va perdiendo. El peso de su memoria lo atormentaba y lo llevó al suicidio. En el cerebro normal la curva del olvido registra cómo -dentro de las 8 horas posteriores al suceso-  el cerebro borra el 80% de los sucesos. Dependerá del interés y de los repasos el fortalecimiento de las huellas mnémicas y de las redes neuronales. Recuerdo y olvido más que adversarios deben ser aliados estratégicos en la construcción de un sistema memoria eficaz.
  2. La distracción. Si nos presentan a alguien y no prestamos atención no podremos recordar su nombre. El grado de  interés es importante en la atención y esto repercute en el recuerdo.
  3. El bloqueo, o “ Lo tengo en la punta de la lengua”. ¿Cuantas veces nos ha sucedido que queremos recordar algo y en ese momento es imposible?. En estos casos lo mejor no empeñarse en recordar. Es mejor relajar la mente y tratar de relacionar episodios o recuerdos asociados a aquello que deseamos recordar. Seguramente cuando menos lo esperes el recuerdo vendrá solo.
  4. Recordamos algo pero alteramos detalles (que nuestro cerebro rellena para dar coherencia). Es esto de “recordar el hecho pero alterar el orden, la fuente etc”. Por ejemplo asociar una secuencia de hechos en la escena de un crimen a una persona, que quizás no tuvo nada que ver pero  estava allí o hizo algo que nos resultó extraño.
  5. La sugestión:   Un recuerdo puede ser modificado, alterado o manipulado por personas hábiles en la manipulación. Haciendo que recordemos cosas inexistentes o logrando asociaciones de hechos falsas pero que llegamos a recordar como ciertas.
  6. Lo que creemos nos condiciona. Nuestras experiencias, conocimientos y creencias actuales pueden afectar el recuerdo original que tuvimos. Tendemos a adaptar el pasado a lo que ahora creemos,.
  7. Dificultad para olvidar hechos traumáticos. Tenemos una tendencia a repetir mentalmente los sucesos traumáticos,. De tal forma que nuestra memoria los graba con todo lujo de detalles. En trastornos como el estrés postraumático la rememoración de experiencias es parte fundamental del desarrollo del trastorno.
 
Fuente| Los siete pecados de la memoria, Redesparalaciencia.com

jueves, 2 de septiembre de 2010

¿Lo que hueles altera lo que ves?

El sentido del olfato humano es mucho menos importante que la vista. Sorprendentemente, se ha encontrado que influye de forma significativa sobre la visión, tanto como para que lo que huelas altere lo que percibes visualmente. La investigación, dirigida por Wen Zhou del Instituto de Psicología de la Academia China de Ciencias, aparece publicada en Current Biology.
Estudios anteriores habían encontrado una conexión entre la vista y el oído y el tacto, pero esto es algo que cabe esperar. El que el olfato influya en la percepción visual es mucho más extraño y llamativo: el olfato está considerado el sentido más antiguo y, siendo la vista mucho más moderno evolutivamente y claramente dominante, no se espera que el olor pueda influir en lo que ves.
Los humanos integramos la información de todas las modalidades sensoriales para hacer una composición del mundo que nos rodea, pero le damos distinto “peso” a cada modalidad basándonos en la fiabilidad de la información. En este sentido, parece bastante probable que al olfato se le dé un peso mucho menor que a la visión.

Para determinar hasta qué punto influye el olfato en la visión, los investigadores presentaron a los voluntarios dos imágenes completamente diferentes (una rosa o dos rotuladores Sharpie) a cada ojo, prueba que se conoce como rivalidad binocular. Como el cerebro no puede procesar simultáneamente estos estímulos contradictorios, los sujetos ven una alternancia de las dos imágenes. El equipo de Zhou repitió la prueba pero, en esta ocasión el sujeto olía una sustancia simultáneamente. Esta sustancia tenía un olor parecido al de una rosa o al de un rotulador. En este caso, la imagen que correspondía con el olor presentado se veía durante más tiempo. Este resultado sugiere que el cerebro había integrado los dos tipos de estímulos sensoriales.
Cabría la posibilidad de que la asociación consciente del olor con la imagen influyese en lo que los voluntarios ven más tiempo. Para comprobar que esto no era así los investigadores diseñaron otro experimento. A los sujetos se les mostraba una de las dos imágenes a un ojo, mientras que el otro era sometido a flashes de luz; en estas condiciones no se puede ver la imagen conscientemente. Pero cuando la imagen iba acompañada por su olor correspondiente sí conseguían verla. Dado que los sujetos no podían ver la imagen antes de oler la fragancia, el proceso parece ocurrir inconscientemente.

Este estudio se refiere sólo a un comportamiento, no nos dice nada de los mecanismos neurológicos subyacentes. Lo más intrigante es que los dos sistemas están localizados en los extremos del cerebro: el procesamiento de la información visual se realiza en la parte de atrás del cerebro (lóbulo occipital) en el córtex visual, mientras que la olfativa se procesa cerca de la frente. ¿Dónde se unirán?
Referencia:
Zhou, W., Jiang, Y., He, S., & Chen, D. (2010). Olfaction Modulates Visual Perception in Binocular Rivalry Current Biology DOI: 10.1016/j.cub.2010.05.059

Los hombres como enemigos

El rechazo al otro sexo se produce, desde el punto de vista psicológico, cuando se han sufrido conflictos infantiles que no se han podido elaborar de forma adecuada. El hombre que ataca y daña a la mujer la rechaza porque depende demasiado de ella, algo que no sabe y que, conscientemente, se niega a reconocer. No ha logrado crearse una identidad en la que se sienta cómodo. La mujer que rechaza al hombre también padece fantasías inconscientes que le hacen verlo como un enemigo. No ha podido organizar una maduración psíquica que permita aceptar la diferencia con el hombre y la vive como algo que la daña.
Femenino y masculino
Desde el punto de vista psicológico, el recorrido de la niña para llegar a amar al hombre es distinto al del niño. Tiene que separarse de la madre, que ha tenido que vivir bien su feminidad, y encontrar a un padre en el que pueda apoyarse, que la valore y que no tenga conflictos con lo femenino. Si, cuando la niña reclama la atención paterna, encuentra rechazo, abandono o un acercamiento incestuoso, se le hará complicada la relación con los hombres. Puede llegar a rechazarlos. Se defiende de ellos porque teme sentirse mal. Entonces retrocede hacia la madre y se queda demasiado dependiente de ella. La actitud de la madre hacia el padre también es importante para la niña. Si responsabiliza al progenitor de todo lo que ella no ha podido hacer y transmite a la hija la idea de que los hombres quitan independencia, les adjudica, sin darse cuenta, el poder de dar o quitar la libertad a la mujer y, así, valora más al sexo masculino que al suyo.

Laura hablaba con unas amigas de lo que le había pasado a Gloria, que había vuelto a romper con su pareja. Discutían continuamente y él se había ido. “Los hombres son así –decía Pilar–, infieles por naturaleza. No se puede confiar en ellos. Como lo tienen más fácil, no tienen por qué esforzarse”. Laura reconocía aquellas ideas: antes sentía y decía esas mismas cosas. Pero había cambiado de perspectiva gracias a la psicoterapia a la que había acudido tras su segundo fracaso amoroso. Los fracasos le servían, por cierto, para confirmar las ideas que tenía sobre los hombres. Llegó al tratamiento quejándose sobre su suerte en el amor: todos la abandonaban tras un tiempo. En el tratamiento, comprendió que era ella quien los echaba de su lado, pero no quería sentirse culpable por ello. Su padre, celoso y con graves conflictos para acercarse a su hija, había hecho piña con su hijo. Su madre se quejaba continuamente de lo inútiles que eran ambos y del trabajo que daban los hombres. Así, transmitió a su hija la idea de que era mejor estar sola.
Lazos que atan

Laura descubrió que no sólo tenía cuentas que arreglar con su padre; también con su madre. Sentía cierta hostilidad inconsciente hacia ella que la llenaba de culpa, porque no le gustaba verla tan infeliz. Se hacía responsable de cuidarla y compensar lo que su padre no le daba, pero eso la ataba a ella y le evocaba lo abandonada que le había hecho sentir su padre. Suponía que éste sólo valoraba a su hermano porque era un chico. Cuando Laura pudo aceptar los conflictos, tanto de su madre como de su padre, y entender los deseos que la tenían atrapada, su queja contra los hombres en general desapareció. Se sentía más a gusto consigo misma y encontró a uno con el que tener una relación gratificante.

La excesiva dependencia del otro provoca rechazo hacia él. El odio al hombre puede aparecer tras algún fracaso, porque este afecto es una manifestación de defensa contra el dolor.

Autora: Isabel Menéndez

Enfermedades curiosas… lo que el cerebro nos oculta

A continuación vamos a hacer un repaso por las más espectaculares, algunas de las cuales ya fueron explicadas hace casi 10 años en la revista “Muy Especial” y aún hoy siguen siendo una incógnita. Vamos a mostrar un extracto que encontramos en una de nuestras incursiones internetiles mientras buscábamos información sobre problemática y psicología:
“El señor P. era un eminente músico que había acudido a la consulta de un neurólogo porque tenía problemas para identificar las cosas de su entorno. En alguna ocasión le habían sorprendido dando palmaditas en la parte superior de las bocas de incendios creyéndolas cabecitas de niños o iniciando una conversación con el picaporte de una puerta. Tras la revisión, el señor P. salió de la consulta. De repente, se detuvo en seco, rodeó el coche y se dirigió al asiento que ocupaba su mujer, la agarró del cuello de la camisa y por las orejas e intentó ponérsela en la cabeza. Se trata de un hecho real comentado por el famoso neurólogo Oliver Sacks. En este caso concreto, el señor P. padecía una pérdida cognitiva aguda: su cerebro era capaz de ver, oír, sentir y escuchar perfectamente, pero no podía emitir juicios personales. Así, metía a su mujer en la misma categoría conceptual que un paraguas o un sombrero”. Como puede observarse, en otras épocas (incluso actualmente) se hubiera considerado al paciente como un demente y punto, sin tratar de conocer cual es su diagnóstico exacto. Tan sólo lo hubieran clasificado como una variante de alguna enfermedad conocida, aunque los síntomas no se adaptasen exactamente a la prescripción de la enfermedad. Pero casos de este tipo se dan por todo el mundo desde hace mucho tiempo. Aquí dejamos un pequeño índice de enfermedades “anómalas”:
  • Anasognosia: suele producirse cuando un traumatismo daña la parte derecha del cerebro, paralizando a su vez la parte izquierda del cuerpo. En algunos casos el paciente ve su brazo paralizado pero cree que se mueve. Si se le pide que se anude los cordones de los zapatos, lo intentará hacer con una sola mano y evidentemente no podrá concluir la tarea, pero él creerá que lo ha conseguido como si tuviera dos manos útiles.
  • Negligencia hemisférica: se produce por un deterioro de los centros visuales de un lado del cerebro, lo que provoca que el enfermo sólo vea la mitad de las cosas. Estos pacientes sólo comen, por ejemplo, el lado izquierdo del plato, escriben en el lado izquierdo del folio o se atan sólo el zapato izquierdo.
  • Síndrome de Korsakov: suele aparecer en pacientes con alcoholismo crónico. Se trata de una lesión cerebral que provoca amnesia. El paciente es incapaz de recordar los nuevos hechos o experiencias, su memoria a corto término está gravemente afectada, sólo recuerda hechos antiguos, anteriores a la enfermedad. La persona cree que tiene la edad que tenía al empezar esta enfermedad y piensa que se encuentra viviendo en esa época. Todo lo que hace actualmente se le olvida rápidamente. Muchas veces se confunde con Alzheimer.
  • Síndrome de Capgras: es un trastorno de la capacidad de identificación. El paciente ve la cara de su cónyuge, por ejemplo, y está seguro de que se trata de un impostor. Parece que se debe a alguna desconexión entre el mecanismo físico del reconocimiento visual y la memoria afectiva. El sujeto ve un rostro conocido, pero no experimente las reacciones afectivas correspondientes a la visión de un ser querido, por lo que interpreta que es un impostor. A veces se asocia con trastornos bipolares de la personalidad o con una apatía social selectiva.
  • Síndrome de Munchausen: se trata de uno de los llamados trastornos ficticios más graves. El paciente simula sufrir enfermedades mediante la ingestión de productos dañinos e incluso se practica heridas y mutilaciones para llamar la atención y así beneficiarse de las supuestas ventajas de ser cuidado. Se llega a confundir con la hipocondría.
  • Síndrome de Tourette: se caracteriza por una serie de tics compulsivos que van desde simples movimientos faciales a tics vocales. En este último caso, el paciente se ve incapaz de controlar los sonidos y vocablos que emite. A veces, el sujeto dice tacos sin control en cualquier situación, a lo que se denomina coprolalia. Uno de cada 200 sujetos con tics crónicos puede llegar a padecer este trastorno de origen genético.
  • Tricotilomanía: afecta a un 1% de la población. El enfermo arranca compulsivamente el pelo de cualquier parte del cuerpo: cabeza, cejas, pecho, zona púbica…
  • Visión ciega: los pacientes parecen totalmente ciegos, al menos respecto a una parte de su campo visual. Si se les pregunta si pueden ver un objeto en esa zona, la respuesta es negativa. Pero si se les fuerza a señalar dónde se halla ese objeto, indicará el lugar correcto. De alguna manera, sus mecanismos visuales se han interrumpido. Pueden ver, pero no son conscientes de ello.
  • Síndrome del Acento Extranjero: existen 50 casos localizados en el mundo de este extraño trastorno, que surge cuando varias conexiones de los centros de control del lenguaje en el lado izquierdo del cerebro sufren un daño. Algunos pacientes generan un patrón de lenguaje completamente distinto al propio. En ciertas ocasiones, el individuo termina hablando con acento distinto al de su país o una lengua irreconocible, producto de la mezcla de varios idiomas con los que haya tenido contacto. Se tiene conocimiento de algún caso en la antigüedad y que había clasificado como xenoglosia (la capacidad de hablar lenguas desconocidas para el paciente).
  • Ceguera al movimiento: una variedad muy rara de visión ciega. El paciente ve bien los objetos estáticos, pero no percibe el movimiento. Si echa el café en una taza, capta sin problemas la cafetera, el plato, la taza… pero el chorro aparece ante sus ojos como una columna helada e inmóvil. Es un mal inhabilitante. Los coches, las personas, las imágenes de televisión aparecen y desaparecen de pronto a distancias diferentes, pero se pierden en cuanto se mueven. Los pocos casos conocidos se han producido tras un accidente cerebro-vascular.

domingo, 1 de agosto de 2010

Grupo Diaporein, CILW y GIFA preparan las Jornadas “Ciencia, Religión y Civilización. Wittgenstein frente a los excesos del Proyecto de Modernidad y la Ilustración”


[Cuarta alerta]

Segundas Jornadas Americano-Europeas de Ciencia y Filosofía
“Ciencia, Religión y Civilización.  Wittgenstein frente
a los excesos del Proyecto de Modernidad y la Ilustración
Segundas Jornadas de Análisis Filosófico, Jurídico y Político
“Lenguaje, Realismo político y Teoría Pura del Derecho.
Wittgenstein y la Filosofía del Derecho”


26, 27 y 28 de agosto de 2010  UNMSM, Lima, Perú


Breve presentación:
Ludwig Wittgenstein es una de las tres figuras clásicas de la Filosofía Analítica. Sus trabajos son depositarios de un análisis conceptual fino, profundo y persuasivo, cuyos principales campos en los que han sido aplicados alcanzan temas de interés multidisciplinar (que cubren expectativas de, por ejemplo, de comunidades de investigación centradas en Psicología, Sociología, Lingüística, Ciencias de la Comunicación e Información, Teoría Literaria, Lógica, Pedagogía, Teología, Derecho, Antropología, Arquitectura, Ciencia Política, Neurociencias, Artes Visuales, etc.). Por supuesto, sus observaciones también han sido focalizadas en tópicos de Epistemología, Semántica y, en su etapa seminal, Lógica Matemática –disciplina que le debe el más severo balance en lo hasta su momento habían hecho Frege y Russell (las otras dos figuras). Estas Jornadas no versarán sobre temas de Epistemología o Lógica Matemática, sino sobre aquellos otros que, parece hasta el último momento de su vida, Wittgenstein consideró de inestimable relevancia. Nos referimos a cuestiones relativas a la religión y la así llamada civilización moderna. Especialmente, este certamen quiere examinar minuciosamente la perspectiva wittgensteiniana de la religión en relación a la de la ciencia en el contexto sociocultural que hubo de tocarle vivir.

Algunos expositores:
Vicente Sanfelix (U. de Valencia - España), Nicolás Sánchez (U. de Valencia – España), C. Ors (U. de Valencia - España), Marciano Spica (Universidade Estadual do Centro-Oeste - Brasi), Vladimir Sierra (PUCE - Ecuador) y Antonio Ramirez-Victorio (UNMSM - Perú). También se contará con ponencias de Jean P. Cometti (Université d' Aix en Provence - Francia).y Luigi Perissinotto (Università Ca' Foscari di Venecia - Italia).

Mesa especial:
La sección de las Segundas Jornadas de Análisis Filosófico, Jurídico y Político “Lenguaje, Realismo político y Teoría Pura del Derecho. Wittgenstein y la Filosofía del Derecho” tiene programada la Mesa “Junger y Wittgenstein: La guerra como doctrina y la guerra como experiencia”, donde, junto a dos especialistas peruanos en Teoría del Derecho y Ciencia Política, disertarán, además de sus intervenciones en “Ciencia, Religión y Civilización. Wittgenstein frente a los excesos del Proyecto de Modernidad y la Ilustración”, los profesores Vicente Sanfelix (U. de Valencia - España) y Nicolás Sánchez (U. de Valencia – España).

Reunión de trabajo:
Expositores y asistentes participarán de la reunión de trabajo (viernes 27 - 11:00 a 12:30) en la que Vicente Sanfelix, lider del Grupo de investigación "Cultura y religión. Wittgenstein y la contra-ilustración", FFI2008-00866, suscrito a los financiamientos de la Unión Europea, expondrá de qué trata el proyecto y cómo la comunidad latinoamericana y peruana podría intervenir en él.
Organizan:
Diaporein Grupo Peruano de Investigaciones Filosóficas y Transdisciplinarias
Proyecto Cátedra Iberoamericana Ludwig Wittgenstein (CILW)
Proyecto Grupo Iberoamericano de Investigaciones de Filosofía Analítica (GIIFA)

Intervención especial:
Grupo de Trabajo Wittgenstein (Brasil) y Grupo de Investigación Cultura y religión. Wittgenstein y la contra-ilustración (España)

Auspicio Académico:
Wittgenstein Network (University of Aarhus, Denmark), Grupo de Trabajo Wittgenstein (Brasil), Grupo de Investigación “Cultura y religión. Wittgenstein y la contra-ilustración” (España), Círculo de Estudios Wittgensteinianos (Argentina), Centro de Estudios de Filosofía del Lenguaje (Argentina), Instituto de Investigaciones del Pensamiento Peruano y Latinoamericano (UNMSM, Perú).

Idiomas:
Español y portugués

Inscripción:
Enviar un email a diaporein@redfilosofica.de cuyo único contenido se componga de la solicitud explicita de vacante para inscripción, datos pormenorizados del solicitante y una lista de nombres y cuentas electrónicas de personas que sienta interesadas también en el tema de los eventos. El asunto del email deberá ser SOLICITUD DE INSCRIPCION. A continuación, recibirá información sobre todos los pasos a seguir.

Los inscritos tienen derecho a: (1) el material introductorio y (2) las 15 (aprox.) ponencias y charlas de ambas Jornadas, (3) el resumen de cada uno de los capítulos del libro en prensa Sobre lo que no se puede hablar. Wittgenstein en torno a la religión (cuyos contenidos difieren de idioma: francés, portugués, italiano y español), (4) dos certificados y (5) el total de ponencias.

Los reuisitos de inscripción tendrán una variación (del viernes 30 de julio al 19 de agosto / del viernes 20 de agosto al 26 de agosto). 40 vacantes.

Todos los investigadores destacados (líderes en sus proyectos de investigación, con record de publicaciones y ponencias arbitradas, y pasantias fuera de su país de origen), estudiantes preuniversitarios con pretensiones de profesionalizarse en Letras y Ciencias Sociales y profesores cesantes mayores de 75 años están exonerados de cualquier inscripción y sólo requieren enviar una solicitud al correo arriba indicado.

Idiomas:
Español y portugués

Inscripción:
Enviar un email a diaporein@redfilosofica.de cuyo único contenido se componga de la solicitud explicita de vacante para inscripción, datos pormenorizados del solicitante y una lista de nombres y cuentas electrónicas de personas que sienta interesadas también en el tema de los eventos. El asunto del email deberá ser SOLICITUD DE INSCRIPCION. A continuación, recibirá información sobre todos los pasos a seguir.

Coordinación general:
Antonio Ramirez-Victorio, 0330105@unmsm.edu.pe o Antonio@redfilosofica.de
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Grupo Diaporein / Cátedra Iberoamericana Ludwig Wittgenstein
LEXICOM Internacional Research Project

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